Admiten que un muro de costa a costa es imposible — MÉXICO

El presidente del Movimiento Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que no es antiestadounidense y que si gana la presidencia su relación con Estados Unidos será de cooperación.

Todo ello mantuvo a México en el ojo del huracán hasta que con el paso de las semanas las prioridades de EE.UU. cambiaron por temas como la entrada de los musulmanes a su país, la relación con China, Rusia y el conflicto de Siria.

"Le dije de manera respetuosa pero muy clara que las decisiones electorales y la selección de autoridades en México corresponden solamente a los mexicanos, y que lo que esperamos por parte de los Estados Unidos es que se respete el proceso electoral mexicano", indicó Videgaray en rueda de prensa en la Embajada de México.

Preguntado por este diario sobre la posición del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), de seguir discutiendo la deportación a México de inmigrantes no mexicanos, Videgaray subrayó que comunicó a Kelly su rechazo de esa propuesta.

Luego, en la conferencia, Luis Videgaray habló de elecciones.

"Tenemos un problema con México". Hay mucho sentimiento antiestadounidense en México.

Por ello, especificó que cada sector fronterizo deberá hacer un informe de cuánto muro o valla necesita en sus respectivas zonas, al mismo tiempo admitió que existen lugares donde no será posible la división artificial entre Estados Unidos y México.

Sostuvo que la relación entre México y Estados Unidos atraviesa por un momento de definición.

Kelly participó este día en una audiencia en el Comité de Seguridad Interna del Senado de EU. Ahí el funcionario del Gobierno de Trump defendió las medidas migratorias de Trump, entre éstas el muro, del que adelantó se instalará sólo en una partes de la frontera.

Asimismo, para el líder nacional de Morena las declaraciones de alerta del secretario Kelly no responden sino a que "están preocupados" porque de ganar la presidencia, no va a entablar una relación de subordinación, sino de respeto.

México elegirá en 2018 al próximo presidente, que sucederá al actual mandatario Enrique Peña Nieto, del PRI.

Para el historiador y analista mexicano José Antonio Crespo, la relación bilateral se ha alejado del tono encendido que predominaba tras el 20 de enero, cuando Trump tomó posesión, aunque está lejos de ser considerada como normal.

 
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